Qué es el alcoholismo

La Asociación Médica Americana ha reconocido al alcoholismo como una enfermedad que no se puede curar y la única manera de controlarla es mediante la abstinencia total. El alcoholismo es una enfermedad progresiva; uno de sus síntomas es un incontrolable deseo de beber y mientras el alcohólico continúe bebiendo, su impulso de beber seguirá en aumento. Si no se toman medidas para controlar la enfermedad, ésta puede ocasionar la locura o la muerte. La mayoría de los expertos en la materia coinciden que el alcohólico, incluso tras varios años de sobriedad, no debe beber de nuevo porque el alcoholismo es una enfermedad para toda la vida.

El alcoholismo es una enfermedad progresiva de la familia que afecta a varias generaciones. Beber compulsivamente afecta tanto al alcohólico como a las personas que lo rodean: amistades, compañeros de trabajo, hijos, padres, relaciones amorosas y matrimonio; todos sufren los efectos del alcoholismo. Los que quedan más profundamente afectados son quienes están en contacto directo con el alcohólico y los que se preocupan más por él son quienes quedan literalmente atrapados a causa de su comportamiento.

No tardamos en sentirnos culpables y en cargar con las penas, temores y culpas del alcohólico. También nosotros nos podemos enfermar.