Cómo me ayuda Al-Anon

El alcoholismo es una enfermedad de la familia, porque el beber compulsivamente afecta tanto al alcohólico como a las personas que lo rodean. Al-Anon brinda esperanza y ayuda. Nosotros, los que hemos acudido a Al-Anon, llegamos desesperados  y nos sentíamos incapaces de seguir adelante. Nos sentíamos defraudados por nuestro ser querido, abrumados de responsabilidades, sentíamos que nadie nos necesitaba, que nadie nos quería, que estábamos solos. Todos venimos a Al-Anon porque deseamos y necesitamos ayuda. Aunque lo que nos haya impulsado a acudir a Al-Anon sean los problemas de bebida de otra persona, pronto nos damos cuenta que tenemos que cambiar nuestra forma de pensar antes de poder abordar con éxito una nueva forma de vida.

En Al-Anon, aprendemos a enfrentarnos a nuestra obsesión, nuestra angustia, nuestra ira, nuestra negación y nuestros sentimientos de culpabilidad. Poco a poco, en nuestras reuniones, comenzamos a darnos cuenta de que muchas de nuestras molestias provienen de nuestra actitud. Tratamos de cambiar la actitud, de aprender a responsabilizarnos por nosotros mismos y de descubrir los sentimientos de autoestima y amor que nos ayuden a crecer espiritualmente. Por medio de la hermandad aligeramos nuestras cargas emocionales al compartir nuestra experiencia, fortaleza y esperanza con los demás. Dejamos de concentrarnos en el alcohólico y nos concentramos en lo que sí tenemos potestad, en nuestra propia vida.